Sus dichos generaron una oleada de críticas en redes sociales y entre actores políticos, quienes calificaron su postura como entreguista y contraria a los intereses nacionales. Diversas voces señalaron que acudir a territorio estadounidense para exponer acusaciones de ese nivel y sugerir mayor injerencia extranjera en México resulta irresponsable y riesgoso en el contexto de la relación bilateral.
En particular, causó rechazo el hecho de que sus declaraciones se dieran en un entorno político vinculado a figuras como Donald Trump, conocido por su retórica dura hacia México, lo que intensificó las acusaciones de que la legisladora estaría respaldando narrativas que podrían justificar presiones externas.
