Hace unas semanas se celebró el Día Internacional de la visibilidad Trans y como suele pasar en redes, volvió a circular uno de esos videos que marcaron a toda una generación… “Obedece a la Morsa”. Ese clip que muchos recuerdan por el miedo que causaba cuando YouTube apenas comenzaba a popularizarse. ¿Te acuerdas? Una figura delgada, movimientos extraños y una música espeluznante que bastaron para generar teorías, rumores y hasta historias de terror.
Pero lo que muchos no sabían (o apenas están descubriendo) es que detrás de ese video no había nada paranormal. En realidad, se trataba de una mujer trans que, lejos de ser lo que internet hizo creer, tuvo una vida compleja, resiliente e incluso inspiradora para muchas personas dentro de la comunidad LGBT+.
¿Quién fue Sandie Crisp, la mujer detrás del video?
Su nombre original fue Johnnie Baima, aunque más tarde adoptó el nombre de Sandie Crisp, también conocida como “The Goddess Bunny”. Nació en la década de los 60s y tuvo una infancia difícil, ya que creció en orfanatos y enfrentó abusos desde muy pequeña. Además, padeció polio, lo que afectó su cuerpo y tras diversas cirugías y años tomando medicamentos, derivó en la apariencia física que muchas personas, erróneamente, catalogaron como “aterradora”.
Lejos de esconderse, Sandie construyó una carrera artística. De acuerdo con lo retomado por diferentes medios, citando a The New York Times, durante las décadas de 1980 y 1990 se presentaba en bares de Santa Mónica, donde cantaba temas de artistas como Selena Quintanilla o Judy Garland, destacando por su estilo llamativo y presencia escénica.

El famoso clip que se volvió viral provenía en realidad de un cortometraje documental de 1985, donde se le ve bailando con una sombrilla. Años después, alguien presuntamente de Chile, editó ese fragmento, le añadió música y lo subió a internet como contenido de terror, dando origen al mito de “Obedece a la Morsa”.
¿Qué fue de ella después del video viral?
Aunque el video la puso bajo el reflector, a Sandie Crisp no le gustaba ser asociada con ese contenido ni ser llamada “la morsa”, pues consideraba que ese material distorsionaba su historia y reducía su trayectoria artística a algo morboso.
