Las canas suelen relacionarse con la vejez, pero para los científicos significan mucho más que el paso del tiempo: encuentran en el cabello blanco un modelo perfecto para entender la regeneración de tejidos, la labor de las hormonas, el envejecimiento de las células madre, deficiencias y mecanismos de defensa contra enfermedades graves.
Un estudio reciente sugiere que su aparición podría ser una señal de que el cuerpo se está protegiendo del cáncer. De acuerdo con otras investigaciones recientes, la perdida de pigmentación no es simplemente el reflejo del paso de los años, sino también parte de una estrategia finamente calibrada por la evolución para defender al cuerpo.
¿Por qué se producen las canas?
El cabello permanece de su tono natural gracias a un ciclo que se repite una y otra vez aun cuando se cae y vuelve a crecer. Esto es gracias a la base del folículo piloso que resguarda células madre encargadas de producir los pigmentos.
El problema es que, a diferencia de la piel (que genera color de forma continua) el cabello va perdiendo melanina con los años hasta que concluye su ciclo natural de regeneración. Cuando esta reserva de células madre se agota de forma irreversible, el cabello deja de recibir pigmento y nace blanco, lo que suele ser más común a partir de los 35 años.
De acuerdo con un artículo publicado en Stem Cell Reviews and Reportshay tres factores principales que parecen acelerar la aparición de canas:estrés oxidativo, desregulación neuroendocrina y daño directo en el ADN.
¿Por qué podrían ser una señal natural de la pelea del cuerpo contra el cáncer?
Tomando en cuenta este proceso, un grupo de investigadores de Japón se dispuso a averiguar cómo funciona este mismo mecanismo ante el daño del ADN, un factor desencadenante de cáncer.
Su estudio, publicado en Nature Cell Biology, analizó cómo las células responsables de los pigmentos del cabello y piel se "autodestruyen" cuando se dañan, como parte de los esfuerzos del cuerpo para protegerse del cáncer.
El equipo utilizó una combinación de técnicas para rastrear las etapas y evolución del encanecimiento en ratones. Tras exponer a los roedores a condiciones ambientales nocivas como la radiación y compuestos cancerígenos notaron diferentes respuestas y grados de maduración en las células madre.
En general, las reservas de células melanocíticas (es decir, las encargadas de dotar al cabello y piel de color) se agotaron, algunas más rápidamente que otras, durante el ciclo capilar, dando lugar así a las canas.
Los científicos descubrieron que, ante ciertos tipos de daño, estas células productoras de pigmento simplemente se desactivan en lugar de seguir dividiéndose. Este paso evidentemente provoca que más cabello se haga gris, lo que a su vez impide que células defectuosas propaguen mutaciones peligrosas, por lo que los nuevos hallazgos sugieren que las canas son una señal de una importante defensa contra el cáncer.
En contraste, cuando las células se expusieron a la luz ultravioleta o carcinógenos, no se autodestruyeron: continuaron dividiéndose, lo que permitió que se acumularan mutaciones que sentaron las bases para un posible cáncer de piel (también conocido como melanoma).
En un comunicado emitido por el Instituto de Ciencias Médicas de la Universidad de Tokio, la autora principal del estudio, Emi Nishimura, declaró que el destino de las células madre depende del tipo de estrés y las señales microambientales.
“Esto replantea el encanecimiento del cabello y el melanoma no como eventos no relacionados, sino como resultados divergentes de las respuestas de las células madre al estrés", declaró.
