El asfalto de la calle Francisco Villa, donde se ubica la preparatoria Anton Makarento en Lázaro Cárdenas, Michoacán, se transformó la noche de este martes en un altar de duelo y resistencia.
Entre el aroma de las flores y el titileo de cientos de veladoras, la comunidad estudiantil, docentes y habitantes intentaron encontrar un consuelo ante la tragedia que arrebató la vida a dos profesoras, víctimas de un ataque armado dentro de su propio espacio de trabajo.
¿Cómo se dio el noble gesto en memoria de las docentes?
Alrededor de las 19:00 horas, el silencio se apoderó del exterior de la Preparatoria "Antón Makarenko". Sin necesidad de una convocatoria formal, el flujo de personas fue constante.
Alumnos con el uniforme escolar, colegas que compartieron aulas con las víctimas y familiares con el rostro desencajado, se acercaron a la entrada principal para depositar arreglos florales y encender cirios.
El acto, cargado de una profunda tristeza, buscó dignificar la memoria de dos mujeres cuya vocación fue truncada por la violencia.
