Aun mes de la muerte de El Mencho líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, su tumba se convirtió en un atractivo turístico, bajo una carpa blanca y junto a la sepultura de un hermano de Rafael Caro Quintero, cientos de rosas siguen adornando la tumba de Rubén Oseguera cervantes en el cementerio Jardín Recinto de La Paz, en Zapopan.
Como si se tratara de un destino turístico, llegan varias personas que caminan hacia el sepulcro fingiendo despedirse, llegando al garete a la tumba de El Mencho que de por sí llama la atención por las flores que hay sobre la sepultura.
De entre los adornos sobresale la frase “Te amo bebé”, un atril de madera sostiene una corona con un gallo de cuerpo y patas hecho con rosas blancas que resalta de un fondo de rosas rojas.
En el césped hay cientos de pétalos entre frescos y marchitos en tonalidad rojiza, sobre una lápida vecina a la que en vida lidero uno de los cárteles más sanguinarios de México, un cuadro con la imagen de San Judas Tadeo, dos figurad de yeso del mismo santo, un rosario, una veladora y una pequeña caja con la Virgen de San Juan de los Lagos, que los visitantes han ido dejado.
Estas decoraciones ya forman parte de la tumba de El Mencho que constantemente es vigilada por los llamados halcones, cuya presencia es permanente.
