La labor en México de la Brigada Médica Cubana ha permitido salvar la vida de más de 700 mil pacientes en todo el país, sobre todo de zonas de mayor vulnerabilidad, de acuerdo con fuentes con conocimiento del convenio firmado por los gobiernos de ambas naciones.
Los más de 3 mil galenos que integran la misión colaboran en 570 municipios de 29 entidades, cifra equivalente a 23 por ciento de los 2 mil 478 ayuntamientos que hay en el territorio nacional. Es decir, están en una de cada cuatro demarcaciones del país.
“El mayor impacto de la brigada cubana ha sido contribuir, junto a especialistas mexicanos, a la ampliación de la cobertura médica a poblaciones que antes no contaban con especialistas en medicina”, de acuerdo con las fuentes consultadas.
En su estancia en México han realizado más de 7 millones 500 mil consultas, 114 mil cirugías, 280 mil sesiones de diálisis y cerca de 65 mil estudios de alta tecnología.
La Brigada de Médicos Cubanos es una de las políticas humanitarias del gobierno de la isla. Iniciaron en los años 60 tras el triunfo de la revolución encabezada por Fidel Castro. Han atendido a cientos de miles de personas en más de 150 naciones del planeta.
Sin embargo, recientemente circularon versiones promovidas por la administración de Donald Trump contra este esfuerzo humanitario, y Washington ha presionado a los gobiernos de varios países de la región para romper sus acuerdos con Cuba. En el primer trimestre de este año cedieron a esa coerción Guatemala –que tenía un acuerdo de tres décadas–, Honduras y Jamaica.
En el caso de México, fue durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador que se suscribió el acuerdo con La Habana para que las brigadas médicas de la isla colaboraran en territorio nacional. En julio de ese año llegó el primer grupo de galenos.
De acuerdo con los datos entregados a La Jornada, 65 por ciento de los actuales integrantes de la brigada son médicos familiares y brindan atención en unidades de primer nivel. De ellos, 2 mil 994 dan consulta en instituciones sanitarias de comunidades de alta vulnerabilidad.
El otro 35 por ciento son especialistas en cardiología, nefrología, pediatría, obstetricia, neurología, neurocirugía, anatomía patológica y siquiatría infantil y de adultos, entre otros perfiles que han permitido ampliar la cobertura en los hospitales donde han sido ubicados.
