Un grupo de legisladores del Partido Republicano en Estados Unidos intensificó este martes su rechazo al espectáculo de medio tiempo del Super Bowl LX, protagonizado por el artista puertorriqueño Bad Bunny, y solicitó medidas drásticas ante la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC).
Los representantes sostienen que el show transmitido por NBC incluyó expresiones, acciones y contenidos que, traducidos al inglés, serían considerados inapropiados para televisión abierta. Por ello, piden a la FCC imponer multas y evaluar sanciones que incluso podrían derivar en el encarcelamiento del cantante y de ejecutivos de la NFL y la cadena televisiva.
Randy Fine, congresista por Florida, cuestionó que el espectáculo haya sido difundido sin restricciones en horario de máxima audiencia, argumentando que contuvo palabras —como las traducidas a “dick”, “ass” o “fuck”— que en su opinión no deberían transmitirse en televisión general sin censura.
Por su parte, el representante Andy Ogles, de Tennessee, presentó una misiva al Comité de Energía y Comercio en la que acusa al evento de glorificar conductas que considera “depravadas” y denigrantes, y responsabilizó tanto a la NFL como a NBC por permitir lo que describió como escenas explícitas —incluyendo gestos y coreografías que, según él, no son aptas para audiencias familiares.
El debate sobre el contenido del show ha trascendido el plano cultural y se ha convertido en una polémica política más, con críticas de figuras conservadoras que lo califican de “atroz” y preocupaciones respecto a los límites de lo que puede mostrarse en uno de los eventos televisivos con mayor audiencia en Estados Unidos.
