La Fiscalía General de la República (FGR) informó que el descarrilamiento del Tren Interoceánico, ocurrido el pasado 28 de diciembre en el poblado de Nizanda, Oaxaca, fue provocado por exceso de velocidad, y descartó fallas mecánicas o daños en la infraestructura ferroviaria.
En un comunicado difundido este 27 de enero de 2026, la FGR detalló los resultados del informe inicial de la investigación, elaborada a partir de peritajes técnicos, análisis de la caja negra de la locomotora, inspecciones de la vía y del tren, así como entrevistas a víctimas y testigos.
De acuerdo con los registros de la Caja Registradora de Eventos —conocida como caja negra—, el tren circulaba a 65 kilómetros por hora en la curva donde ocurrió el siniestro, pese a que la velocidad máxima autorizada en ese tramo era de 50 kilómetros por hora. Además, se detectó que en tramos rectos previos alcanzó velocidades de hasta 111 kilómetros por hora, superando en 41 km/h el límite permitido.
La Fiscalía precisó que las inspecciones realizadas a rieles, durmientes, balasto y demás componentes de la vía no revelaron daños previos al accidente, y que el tren, con un peso aproximado de 400 toneladas, operaba en condiciones mecánicas adecuadas, incluyendo el sistema de frenado y los mecanismos de acoplamiento.
El análisis pericial también permitió establecer que, aunque el tren realizó paradas y reducciones de velocidad en estaciones previas, el maquinista aceleró de forma súbita antes de ingresar a una serie de curvas, incrementando progresivamente la velocidad hasta el punto del descarrilamiento.
